Bueno, comenzare con lo que paso hace un mes [17/03/12] una visita al templo de Monterrey
y ahi mi vida cambio.... recorde el amor que mi Padre Celestial me tiene, y sentí la pena de el tiempo perdido y de los pecados que cometí ... en fin, mi vida despertó.
Regresé ese día y hable seria mente con mi prometido, acerca de lo que ya habíamos acordado unas semanas antes, el encaminar nuestra vida hacia lo correcto y lo virtuoso, dejar las cosas del mundo para ser hijos dignos de Dios. Aún asi no estaba lista para entregarme completamente a este cambio, y el domingo siguiente no me levante a tiempo para ir al servicio. En fin ese día sentí mucho pesar e intente llenar mi alma con música edifican te en ese proceso, mi prometido decidió aclararme que el no seguiría mis pasos que él no pretendía ser lo que yo quería y que mejor todo terminara ahí. Mi mundo se destruyó, lloré sentí que nada importaba ya, no podia confiar en nadie, había perdido a mi compañero eterno. Pero Mi Padre Celestial, sabe como hace las cosas, y ese día decidí que sola lucharía por mi salvación, no puedo pedir la salvación de alguien más si no tengo la mía propia.
Perdone el engaño que sentía que había sufrido, y quedamos como amigos, aunque algunos no lo entiendan, siempre lo amare y no puedo sacarlo de mi vida nadamas asi.
Y bueno comence orando a Mi PC por fuerza, por que claro está, falle varias veces más.
Aún asi, hace dos semanas fui por primera vez a servicio el domingo, y se sintió tan bien que ahora hago lo posible por no fallarle a Mi Padre y hacer lo que Él me pide, se que Él entiende q me puedo equivocar pero pondre todo mi corazón en ya no hacerlo.
Ahora no tengo que mentir, ni sentirme partida a la mitad, ahora soy feliz y aunque sé que satanás me tentara y me dará cosas q yo creía querer solo para hacerme caer, pondré mi corazón para poder volver a ver a mi Creador y aunque para algunos parezca exagerado y aveces lo olvide, besarle los pies en agradecimiento por todas las cosas que siempre me dió y por que nunca me abandono apesar de que yo no lo merecía.

